No siempre hay síntomas
Existe anemia cuando disminuye la hemoglobina, pero no siempre se manifiesta con síntomas claros. A veces, un análisis de sangre rutinario la detecta sin que el paciente haya notado ningún síntoma. Solo en caso de que la hemoglobina disminuya de forma notable aparece el cansancio, palpitaciones, dificultad respiratoria al realizar un esfuerzo, mareos y, en ocasiones, dolores de cabeza. La creencia popular de que la anemia va siempre asociada a palidez solo se cumple en casos extremos.
En España, uno de cada cien varones sufre de carencia de hierro, frente a un 1,6 % de las mujeres. En adolescentes, las cifras aumentan hasta el 1,7 % y el 5 %, respectivamente. Un aumento de la masa corporal y la aparición de la menstruación en las chicas explican esta situación.
La falta de hierro causa anemia
La falta de hierro es el principal causante de la anemia, pero también las carencias de ácido fólico o vitamina B12 pueden producirla.
Elige bien tus alimentos para conseguir unos aportes adecuados, esto es aún más importante en adolescentes, embarazadas, vegetarianos o personas mayores.
Hierro
La cantidad diaria recomendada (CDR) para un hombre sano es 10 mg y 15 mg para una mujer en edad fértil. El hierro presente en carnes rojas y pescados se absorbe mejor que el de las verduras, frutos secos y cereales.
- Moluscos, hígado y espinacas: 3 alimentos con mucho hierro.
Ácido fólico o vitamina B9
La cantidad diaria recomendada (CDR) para un adulto sano es 200 μg. La ingesta de frutas y verduras asegura un buen aporte. Es especialmente importante en la infancia y durante el embarazo
- Espinacas, hígado y soja: 3 alimentos con mucho contenido de ácido fólico.
Vitamina B12
La cantidad diaria recomendada (CDR) para un adulto sano es 2 μg. Se encuentra en los alimentos de origen animal. Su carencia se debe a una dieta vegetariana o a un problema en su absorción.
- Hígado, sardinas y carne de conejo: 3 alimentos con mucha vitamina B12.
Carne con verduras, la combinación ideal
Solo asimilamos una pequeña cantidad del hierro ingerido (entre un 10 y un 12%), porque el cuerpo no siempre necesita toda la cantidad que le proporcionamos. El llamado hierro dietético, el que nos llega a través de los alimentos, se absorbe en el intestino delgado y tiene dos formas: la hemo, presente en productos de origen animal (carnes, pescados y aves), y la no hemo, que se encuentra en los alimentos de origen vegetal, los huevos, la leche y las sales minerales. La primera es la que se absorbe más fácilmente.
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